“Si yo fotovivo, entonces tengo los ojos sucios, las manos sucias, el cerebro…”. Así anunciaba la artista Ketty La Rocca (La Spezia, 1938 – Florencia, 1976) su oposición a los medios de comunicación de su época, los años 60-70 del siglo pasado. Rodeados de multitud de imágenes publicitarias, tenemos los ojos sucios y hemos perdido la mirada ingenua (y auténtica) de la infancia. La artista italiana pensaba que el lenguaje visual y verbal había sido corrompido por su mal uso, utilizado sólo para acrecentar la cultura de masas y el consumo, el cual ya no es capaz de realizar su función principal que es la comunicación y no permite al individuo expresar libremente su identidad y visión del mundo.

Considerada una de las artistas italianas más importantes del siglo XX y reconocida a nivel internacional, La Rocca disfruta actualmente de una retrospectiva en La Virreina de Barcelona que abarca desde sus primeros collages hasta sus últimas performances. La artista se vinculó, en un primer momento, al ambiente de la Poesía Visual florentina del Gruppo 70, colectivo instaurado en 1963 que se preocupaba por la problemática del lenguaje y la influencia de los mass media, estableciendo una “guerrilla semiótica” contra el sistema de comunicación de masas. No obstante, La Rocca pronto siguió su propio camino individual centrado en la reflexión del cuerpo y la comunicación.

04_KettyLaRocca (2)
La guerriglia, 1964-65 ©The Ketty La Rocca Estate

En los años sesenta, la imagen tenía una presencia dominante en la sociedad a través de la publicidad, el cine y la televisión. La tecnología y la comunicación, como bien ocurre hoy en día, entraban en la vida de las personas, contribuyendo a modificar su percepción, gusto, hábitos sociales y personales. Las imágenes han perdido su antiguo significado y se convierten en un vehículo de difusión de la ideología de la sociedad de masas, permaneciendo únicamente los estereotipos.

Coherente con las prácticas artísticas internacionales del momento, La Rocca mira al presente desde una perspectiva crítica y realiza una investigación verbo-visual con el objetivo de cuestionar e invalidar los estereotipos del lenguaje que se le presentaban cotidianamente como mujer, madre, maestra y artista. Para ello, crea collages –una de las expresiones artísticas preferidas de los poetas visuales- con imágenes reutilizadas de periódicos y revistas de la época, donde incorpora frases y palabras de otros contextos para crear un nuevo mensaje que ironizaba, especialmente, el rol de la mujer en la sociedad italiana, la iglesia católica o el colonialismo.

Aunque no formó parte de ningún movimiento feminista, sí estuvo involucrada en las obras de otras mujeres artistas como Lucia Marcucci, Mirella Bentivoglio o Irma Blank y contribuyó a la reflexión sobre la cuestión de género, la identidad, el cuerpo, la relación con el otro y la revalorización política de lo privado: “lo personal es político”, diría Kate Millet, inspirando uno de los lemas más significativos del feminismo de los setenta. Asimismo, a La Rocca le preocupaba la “falsa” liberación sexual que convertía a la mujer en un objeto de consumo y el problema del uso del lenguaje; en sus propias palabras: “No es tiempo, para las mujeres, de declaraciones: tienen demasiado que hacer y luego deberían usar un lenguaje que no es el suyo, dentro de un lenguaje que es para ellas extraño y hostil.”

05_KettyLaRocca
Diaro della donna che lavora, 1964-65 ©The Ketty La Rocca Estate

Uno de los textos más difundidos sobre el lenguaje en ese momento, y que La Rocca bien conocía, era La estructura ausente (1968) de Umberto Eco, que muestra como cada acto comunicativo está dominado por la existencia masiva de códigos determinados histórica y socialmente, “nosotros no hablamos el lenguaje, sino que somos hablados por el lenguaje”. Otras lecturas que influenciaron en el trabajo de la artista italiana fueron Freud (sus teorías acerca de la sexualidad y la identidad), Marshall McLuhan (la comunicación y la sociedad de la información), Roland Barthes (sobre los límites del lenguaje) y Lèvi-Strauss (sus estudios en torno a las formas comunicativas primitivas y las alternativas al lenguaje verbal).

No hay que olvidar, su experiencia como maestra de escuela primaria –crucial también en su obra-, pues le lleva a confrontarse con el mundo y los estados comunicativos de la infancia y a la contestación de los métodos pedagógicos tradicionales. En busca de un nuevo lenguaje, alternativo al verbal y liberado de la relación con el poder, La Rocca marcará pronto un rumbo propio e independiente y comenzará a utilizar otras técnicas, así como la ejecución de performances centradas en el tema del cuerpo y el gesto, coincidiendo con la disolución del Gruppo 70 en 1968.

Las figuras recortadas de sus collages tienen una relación directa con las letras escultóricas realizadas en PVC negro en 1969, instaladas en jardines públicos. Se trata de las letras tridimensionales “I” y “J” (iniciales de Io y Je, primera persona del singular en italiano y francés respectivamente), que aluden a la forma del cuerpo humano; el ego adquiere presencia física y puede tocarse. Desde la consciencia del yo, que invade el espacio, se busca establecer un contacto con el otro, que tiene una función de reflejo: el tú confirma la existencia del yo. Como afirmaba Lacan en El estadio del espejo, solo cuando el niño aprende a reconocer que aquello que ve en el espejo no es otro niño, sino el reflejo de su cuerpo, tomará conciencia de su propio yo y podrá iniciar la construcción de su identidad, distinta a la de su madre. En este sentido, La Rocca utiliza el lenguaje como un proceso de búsqueda de identidad, que será constante en su obra y que encontrará confirmación en el otro.

02_KettyLaRocca
Dichiarazione di artista, 1971 ©The Ketty La Rocca Estate

En 1972, la artista participará en la Bienal de Venecia, presentando el libro In principio erat y la obra Appendice per una supplica, una de las primeras video-performances de la historia del arte contemporáneo. Será en estas obras, cercanas al body art, donde utiliza por primera vez el lenguaje gestual de las manos, enfrentando el gesto físico –el único que puede testimoniar todavía un impulso primitivo- con la palabra o el lenguaje artificial de los medios de comunicación. No obstante, en obras como Le mie parole e tu? (1971), incorporará una palabra de gran importancia en su recorrido artístico: “you”, escrita de forma repetitiva sobre la piel de las manos fotografiadas. La razón de ser de cada acto comunicativo es siempre la de establecer un contacto con el otro, con el “you” e intercambiar ideas y experiencias; de este modo, La Rocca creía que las manos simbolizaban la apertura al exterior y al otro. No es casual que, en el mismo momento, la artista colaborara con una retransmisión televisiva para sordomudos llamada Nuovi Alfabeti.

01_KettyLaRocca
Le mie parole, e tu?, 1975 ©The Ketty La Rocca Estate

El sinsentido o la ausencia de significado es otro tema que preocupó a la artista y que puede verse en su última performance titulada también Le mie parole e tu? (1975), donde La Rocca y otros autores recitan el manifiesto nonsense “Dal momento in cui”, escrito algunos años antes y que recuerda el tono y la vacuidad del lenguaje político y burocrático. Hasta que llega un momento en el que se pierde el sentido de las palabras y queda sólo el ruido y la voz de la artista pronunciando “you” como único mensaje audible. La contraposición del nonsense al “tú”, a la reducción del lenguaje en su forma mínima que le permita construir un lenguaje auténtico y afirmar su identidad. Porque “you” significa comunicación, el yo es definido por el tú y el sentido de la existencia se logra sólo a través de la relación y la presencia del otro.

Para la artista, “el lenguaje no existe, todo es metalenguaje”, mensaje que se ejemplifica en sus Riduzioni (1974). Se trata de polípticos, que comienzan con la reproducción fotográfica de una obra de arte o imagen conocida (El David de Miguel Ángel o Fidel Castro), seguida de folios en los que la artista recorre el contorno de la figura antes representada a través de líneas, palabras sin sentido y el insistente “you” que ya conocemos. A través de la desintegración de la imagen, la artista busca reducir el lenguaje a un signo o gesto automático. El significado no importa o ya no existe en estas imágenes, pues no son más que reproducciones fotográficas de la obra original propagadas por los mass media.

06_KettyLaRocca
Fidel, 1974 ©The Ketty La Rocca Estate

La serie de las Craniologie (1973), se considera la síntesis de todo su trabajo sobre el cuerpo, el gesto y la palabra. Creadas a partir de radiografías de su propio cráneo que muestran el cáncer que acabó con su breve vida, La Rocca sobrepone en ellas la imagen de su mano (abierta, mostrando el índice o con el puño cerrado) y también, de nuevo, la palabra “you”. Estas imágenes resultan más íntimas que las demás, funcionando casi como un autorretrato y evidenciando la presencia cercana de la muerte. La misma artista habla de esta obra a Lucy Lippard en una carta de 1975: “Mi trabajo sobre los “cráneos” es […] como una implicación inconsciente, ¡¿quizá?!: imágenes fetales, un gesto encapsulado y, una vez más. Devorado por el lenguaje expresado simbólicamente por una medida mínima de lenguaje “you”.

Ketty La Rocca. Le mie parole
La Virreina, Centre de la Imatge. 
Barcelona
Hasta el 18.06.2017
Anuncios

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión /  Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión /  Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión /  Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión /  Cambiar )

Conectando a %s